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Agricultura de precisión: cómo la tecnología ayuda a ahorrar agua en la cuenca del Duero

El proyecto Life IP Duero demuestra con datos reales que medir, planificar y regar de forma inteligente permite ahorrar agua, reducir costes y proteger los acuíferos, sin perder productividad agrícola.

El agua es un recurso cada vez más escaso y valioso, especialmente en la cuenca del Duero, donde la agricultura de regadío es fundamental para la economía local. Por eso, uno de los grandes objetivos del proyecto europeo Life IP Duero es demostrar que es posible producir alimentos de calidad con menos consumo de agua y energía, gracias al apoyo de la tecnología y al compromiso de los propios agricultores.

La llamada agricultura de precisión se basa en aprovechar al máximo la información que ofrecen las nuevas herramientas digitales. En el caso del riego, esto significa conocer con exactitud la humedad del suelo, las necesidades del cultivo y las previsiones meteorológicas antes de abrir una compuerta o encender una bomba de agua.

Hasta ahora, muchos agricultores comprobaban la humedad del terreno con una azada, una práctica útil pero imprecisa. En las Comunidades de Usuarios de Aguas Subterráneas (CUAS) que participan en el proyecto, se han instalado contadores inteligentes, sistemas de telecontrol y sondas de humedad que permiten medir en tiempo real cuánta agua se utiliza y si el riego está siendo realmente eficaz.

Las sondas de humedad son una herramienta muy útil que permite saber cuánta agua hay en el perfil del suelo y en qué profundidad está disponible para la planta. Se colocan en distintos puntos de la parcela y a diferentes profundidades según el tipo de cultivo y la textura del suelo.

La textura del terreno también es importante: los suelos arenosos drenan más rápido y retienen poca agua útil, mientras que los arcillosos almacenan más humedad. Con esta información, el agricultor puede ajustar el riego para que el agua se aproveche al máximo y no se pierda en el subsuelo.

Además, el sistema se complementa con estaciones meteorológicas locales y el uso de imágenes de satélite mediante el índice NDVI, que mide el vigor de la vegetación y ayuda a detectar si un cultivo necesita más o menos agua.

“Con estos sistemas, se riega lo justo y necesario. Eso significa menos gasto en agua, menos fertilizante y un beneficio directo para el acuífero”, explican técnicos del proyecto, que destacan también la implicación creciente de los agricultores.

Los ensayos del proyecto están mostrando que, con una planificación más ajustada, se puede reducir el consumo de agua y energía sin afectar a la producción. El beneficio es doble: para los agricultores, porque disminuyen los costes de riego y fertilización, y para el medio ambiente, porque se reduce la presión sobre los acuíferos y se favorece su recuperación.

El proyecto también pone el acento en la formación y acompañamiento técnico. Los agricultores no solo reciben los datos de sus parcelas, sino también informes personalizados y el apoyo de técnicos que les ayudan a interpretar la información y tomar decisiones.

La respuesta está siendo positiva ya que para los agricultores comprobar con sus propios ojos que los cultivos se desarrollan bien con menos agua genera confianza y refuerza la idea de que la innovación es una aliada, no una amenaza.

 

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