La jornada enmarcada en el proyecto Life IP Duero se ha desarrollado en el Molino de Don Álvaro de Luna, sede del proyecto en Arévalo (Ávila), y ha contado con los integrantes del Grupo Scout Gredos. El grupo, que se alojó en las instalaciones del Molino durante el fin de semana, ha combinado convivencia y formación ambiental en contacto directo con el entorno natural.
El entorno del río Adaja se ha convertido durante este fin de semana en un espacio de aprendizaje práctico para niños, niñas y jóvenes del Grupo Scout Gredos, que han participado en distintas actividades educativas junto al proyecto Life Ip Duero para conocer, analizar y cuidar los ecosistemas fluviales.
El objetivo de esta iniciativa ha sido sensibilizar y formar a los participantes sobre la importancia de la calidad del agua en los ecosistemas fluviales, acercando conceptos como los indicadores físicos, químicos y biológicos a través de dinámicas prácticas en el entorno del río.
Ciencia, juego y aprendizaje en el río
El sábado por la mañana, los más pequeños, pertenecientes al grupo de Castores (1º a 3º de primaria), participaron en una gymkana centrada en la calidad del agua, estructurada en varias estaciones. A través del juego, y divididos por equipos, trabajaron conceptos como la conexión entre aguas superficiales y subterráneas, la medición del pH o la identificación de indicadores físicos del medio fluvial. También realizaron una actividad centrada en la búsqueda de macroinvertebrados, un bioindicador clave para conocer el estado ecológico del río.
De forma paralela, los grupos de Lobatos (4º a 6º de primaria) y Exploradores (1º y 2º de ESO) se sumergieron en un scape room ambiental desarrollado en las instalaciones del Molino de Arévalo y sus alrededores. A través de retos y pistas, pusieron a prueba sus conocimientos y habilidades para resolver una misión vinculada al agua y el medio ambiente. Aunque los Exploradores lograron finalizar primero, los Lobatos sorprendieron al ser los únicos capaces de encontrar cangrejos durante la actividad, dejando el resultado final en un simpático empate lleno de anécdotas.
La jornada continuó por la tarde con una ruta interpretativa por la ribera del río Adaja, donde los participantes pudieron conocer de cerca la vegetación de ribera, la fauna asociada y los principales retos de conservación de estos ecosistemas
El domingo, el compromiso dio un paso más con una actividad de recogida de residuos en el entorno natural, una acción directa para mejorar el estado del río y tomar conciencia del impacto que tienen nuestros hábitos en el medio ambiente. Los jóvenes exploradores y sus monitores consiguieron recoger más de 28 kg de basura en una zona de gran valor ecológico integrada dentro de la Red Natura 2000. Del total de residuos retirados, los más abundantes fueron los plásticos (7 kg) y los menos los correspondientes a papel y cartón. El Grupo Scout también recogió 2 kg de vidrio y el resto, unos 19 kg estaba formado por un compendio de diversos tipos de residuos.
Este tipo de iniciativas, impulsadas por el proyecto Life Ip Duero, ponen el foco en la educación ambiental como herramienta clave para el futuro y permiten a los participantes comprender de forma práctica conceptos clave relacionados con la calidad del agua y el funcionamiento de los ecosistemas fluviales.Además, de esta manera, se logra implicarlos en su cuidado y hacerles partícipes de soluciones reales es fundamental para avanzar hacia una gestión más sostenible de los recursos.
Sin duda, un fin de semana en el que, más allá del aprendizaje, se ha sembrado algo igual de importante, el compromiso de toda una nueva generación con el cuidado de nuestros ríos.




