El proyecto LIFE IP Duero acerca la educación ambiental a los más pequeños a través de huellas, sonidos de aves y cajas nido
Ayer, 17 de febrero, el proyecto LIFE IP Duero celebró en Crespos (Ávila) una jornada muy especial dirigida al público infantil: el taller Ven a explorar, escuchar y crear, una actividad diseñada para fomentar el conocimiento de la fauna local y la sensibilización ambiental a través del juego y la participación activa.
El taller tuvo lugar en el local de Amas de Casa de Crespos, entre las 11:00 y las 12:40 horas, y contó con la participación de un grupo de 13 escolares, que estuvieron acompañados en todo momento por dos responsables del proyecto. Una mañana en la que aprendizaje y diversión fueron de la mano, despertando la curiosidad de los más pequeños por el entorno natural que les rodea.
Aprender haciendo: huellas, sonidos y biodiversidad
La jornada comenzó con una breve explicación para presentar los objetivos del taller y las actividades previstas. A continuación, los participantes se organizaron en grupos según su edad, lo que permitió adaptar cada dinámica y favorecer un aprendizaje más cercano y efectivo.
La primera actividad fue un juego tipo “memory” centrado en la identificación de huellas de animales. Los más pequeños trabajaron con parejas sencillas de especies, mientras que el grupo de mayores afrontó un reto más completo, relacionando cada animal con su huella y su rastro. Una forma lúdica de acercarse al mundo de la fauna y comprender cómo reconocer su presencia en la naturaleza.
Después, los niños y niñas de mayor edad pusieron a prueba su oído en un concurso de identificación de sonidos de aves, aprendiendo a distinguir distintas especies a partir de sus cantos. Una experiencia que despertó gran interés y permitió descubrir la importancia de escuchar el entorno natural para conocerlo mejor.
Cajas nido: creatividad y conservación
La jornada finalizó con una actividad común para todos los grupos: la decoración de cajas nido. Además de dar rienda suelta a la creatividad, se explicó el papel fundamental de estas estructuras como herramienta de conservación, su utilidad para proteger determinadas especies y su contribución a la mejora de la biodiversidad.
A lo largo de toda la mañana, el taller buscó reforzar valores como el respeto por la naturaleza, el trabajo en grupo y la observación del entorno, demostrando que la educación ambiental puede ser cercana, divertida y muy enriquecedora desde edades tempranas.
El objetivo de la jornada se cumplió con creces: fomentar la conexión de la población infantil con el medio natural y el conocimiento de la fauna local a través de actividades participativas y adaptadas a su edad.
Desde el proyecto LIFE IP Duero queremos agradecer a todos los participantes su entusiasmo, sus ganas de aprender y la energía con la que vivieron esta experiencia. Iniciativas como esta refuerzan la importancia de seguir acercando la educación ambiental al territorio y a las nuevas generaciones.


